miércoles, 14 de abril de 2021

DÍA MUNDIAL DE LA JARDINERÍA AL DESNUDO 1º DE MAYO (EE.UU)



Sólo un recordatorio amistoso El Día Mundial de la Jardinería al Desnudo es el 1 de mayo

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HACER YOGA DESNUDO TIENE SENTIDO: "HAY UNA PARTE IMPORTANTE DE TI QUE ESTÁS OMITIENDO" (ESPAÑA)

 

Un grupo de nudistas se prepara para hacer yoga en la playa. 

Varios aficionados cuentan cómo cambian por dentro al mostrarse tal y como son por fuera

Comienza la clase. Comandados por su profesor, los alumnos entonan tres ‘oms’, el típico mantra para desprenderse de la ansiedad y las preocupaciones. La ropa ya se la habían quitado. “Desde el minuto cero, la gente llega y lo primero que hace es desnudarse. Yo les recibo desde mi desnudez, porque cuanta más importancia se le da a algo y más se retrasa, más cobra una magnitud que no tiene. Si lo que queremos es darle naturalidad, lo mejor es no darle importancia. Así que el alumno llega y no se está planteando ‘cuándo nos vamos a desnudar?’, eso generaría una ansiedad mayor”, cuenta David Adrián, uno de los pocos profesores que ofertan clases de yoga nudista o yoga desnudo. En sánscrito se conoce como nagna yoga, él lo llama yoga al natural.

No es tan natural para algunos novatos. “Yo había ido a un colegio de monjas, y eso de decir ‘vamos a ir a un sitio y a estar desnudos, vamos a relacionarnos desnudos’... cualquiera que no lo haya practicado lo primero que piensa es que tiene un cuerpo feo, que los demás te van a ver desnuda, que se van a mirar unos a otros, mezclándose el tema sexual”, comenta Gloria, quien lo practica desde hace tiempo. Pero su vergüenza inicial pronto evolucionó hacia la naturalidad y el placer por esta práctica: “Normalmente lo hacemos al aire libre, y es maravilloso, te encuentras con el entorno”, afirma. ¿Nada más? ¿Eso es todo? No. Hay mucho más.

Un camino hacia la aceptación física

“Lo que hace la no desnudez es diferenciar unas partes del cuerpo en perjuicio de otras”, reflexiona Ismael Rodrigo, químico de formación, practicante de yoga nudista y presidente de la Federación Española de Naturismo. Rodrigo explica que en la práctica habitual del yoga es fundamental sentir cada una de las partes del cuerpo mientras se respira profundamente, algo que le resulta más fácil experimentar en cueros, sin hacer distinción alguna entre las partes que conforman nuestro organismo. El profesor David Adrián apoya su teoría: “El yoga anima a aceptar lo que acontece y a no estar en guerra con nada, a vivirlo todo con una aceptación que da paz. Aceptar tu cuerpo es parte de ese proceso, refuerza ese trabajo. Hay muchas líneas de yoga que se centran en la parte más espiritual y emocional, pero si no aceptas lo que ves en tu espejo al salir de la ducha, hay una parte importante de ti que estás omitiendo”.

“En clase estamos solo gente normal. Yo, por ejemplo, tengo escoliosis y sin la ropa se me ve la espalda torcida. Pero aquí no existe esa valoración de la persona por su cuerpo, nos valoramos por lo que somos, por nuestra capacidad de comunicación y nuestras virtudes como personas”, apunta Rodrigo. Además, “tenemos la ventaja de que la ropa no nos limita la flexibilidad, que es fundamental en el yoga y que se va acentuando con la práctica”, dice Max, profesor de yoga nudista en la Asociación Naturista de Madrid. Ismael Rodrigo, que asiste a sus clases, añade que “el sudor se evapora rápidamente si estás desnudo, pero si estás con ropa la humedad que viene de tu propio cuerpo se conserva ahí”. “Siempre llevamos nuestra toalla y no nos sentamos en ningún sitio sin ponerla, no pones nada de tu cuerpo encima de cualquier sitio así sin más. Y siempre estás limpio porque te has acostumbrado a ello, a estar inmaculado”, señala Gloria.

A sus sesenta años, la mujer defiende la estética en el ejercicio del yoga nudista: “Sobre todo cuando tienes una edad y una serie de desarreglos que hacen que psicológicamente no te sientas igual que con veinte años, el naturismo y el yoga te hacen comulgar mejor con tu cuerpo, cabeza y espíritu, y todas las posturas de yoga fomentan la unión con la naturaleza”, reflexiona. “No son movimientos bruscos ni feos, todo es muy armónico”. Quizá por eso esta modelo que posa desnuda haciendo yoga, y que no ha revelado ni su nombre ni su rostro, tiene 1,2 millones de seguidores en Instagram. El mensaje no solo es estético, como acredita cuando se dice a sí misma en una singular misiva: “Querida mía, eres suficiente tal y como eres”.

La comunión con la naturaleza, ¿incluye las piedras del monte?

¿Y el lugar? ¿Importa? Hagamos un ejercicio de imaginación: cierra los ojos y visualízate haciendo yoga nudista en una preciosa playa, con el runrún de las olas acompasándose con tu respiración, la caricia con sabor a salitre de la brisa marina, una paz perfecta... hasta que notas la molesta intromisión de la arena por todas partes del cuerpo. Pues vaya contacto con la naturaleza, piensas. Es normal, lo que pasa es que la escena no tiene mucho que ver con la realidad de hacer yoga desnudo. Gloria aclara que siempre usa una toalla o esterilla, tanto si lo practica en la playa como si lo hacen en el campo. “Aunque estés desnudo te gusta la comodidad”, dice. Max, por su parte, explica que muchas veces hacen yoga desnudos en el césped de la piscina del camping naturista al que acuden, y que siguen el mismo procedimiento. “Y aquí, en el centro, lo mismo, cada uno lleva su esterilla y además una mantita para arroparse al final de la sesión, cuando tenemos diez minutos de relajación”.

No son muchos los que se apuntan; el yoga nudista es algo minoritario, se practica en grupos pequeños y formados, normalmente, solo por hombres. “A las mujeres aún nos cuesta más, creo que tiene mucho que ver la coquetería, que no te vean fea, tenemos un concepto más de que nos vean guapas y maravillosas, pero es ley de vida que en cuanto vas cumpliendo años se te van cayendo cosas. Y a ellos también se les caen cosas, ¿eh?”, dice Gloria con simpatía. En cuanto a las edades, el rango de los alumnos a los que da clase David Adrián se sitúa por encima de los 30: “Gente muy joven no viene. Yo creo que enfrentarte al yoga implica una madurez y darte cuenta de que hay cosas en tu vida que quieres cambiar a un nivel más profundo, y alguien muy joven no está con la mente puesta en eso; está pensando en desarrollarse sexualmente, profesionalmente, socializar…”

Y concluye: “El punto determinante para que alguien acabe viniendo es cuando su decisión de afrontar su pudor es más fuerte que la propia inseguridad. ¿Te pueden más esas ganas que la inseguridad en sí? Adelante, lánzate. Los miedos solo se superan confrontándolos, son humo, solo cuando se les mira de frente, se disipan. Superar eso es amor a uno mismo y quererse y yo creo que eso es lo que buscamos todos, ¿no?”.

https://elpais.com/buenavida/2020-06-23/hacer-yoga-desnudo-tiene-sentido-hay-una-parte-importante-de-ti-que-estas-omitiendo.html

RECORDANDO: FUI A UN CAMPAMENTO NUDISTA III (BRASIL)

Me invitó a comer Matt, el joven director de un pequeño periódico de Washington. Nos sentamos en el porche de su pequeña caravana naranja comiendo una ensalada en platos de papel y observando la extraña y ajetreada escena que teníamos ante nosotros. El avión llegaba ahora en lo que parecían ser vuelos regulares.

"Una cosa que no entiendo", dije, "es lo que mantiene unido a un club como éste. Después de todo, el único interés que comparten es el nudismo. ¿Es suficiente?"

"Bueno", dijo Matt, "funciona mejor de lo que crees. Hay que recordar que la mayoría de estas personas son gente corriente de clase media. Todos los clubes intentan formar parejas y grupos familiares. Rara vez dejan entrar a los solteros. Los nuevos solicitantes se seleccionan con mucho cuidado. Es muy raro que entre algún loco. Bueno, llegamos aquí los fines de semana. Trabajos en la finca. Conocerse. Haz amigos".

Empezó a señalar a varias personas con distintos trabajos -un ingeniero de la planta atómica de Washington, un camionero, un vendedor de muebles, una robusta mujer policía, el director de ventas de una agencia de tractores-, pero fue interrumpido por los gritos procedentes de la piscina.

Llegaron dos huéspedes no invitados

Bajamos a tiempo para ver la elección de un rey y una reina nudistas. Casi todos los 250 delegados estaban reunidos en la ladera de hierba.

Un maestro de ceremonias del tipo familiar extrovertido convocó a todos los candidatos masculinos para que se alinearan al borde de la piscina. Estaban de pie como una fila de coros burlescos, hombres de todas las edades y formas, la mayoría de ellos con los brazos cruzados sobre el pecho, aparentemente una pose característica de los nudistas. Cuando el maestro de ceremonias puso las manos en cada cabeza, los espectadores aplaudieron para mostrar su aprobación.


El concurso se redujo a una elección entre Rudolph, el presidente del club de Seattle, y Chuck, el incondicional capitán del ejército. Fue Rudolph quien emergió como la realeza, un triunfo de la personalidad sobre el físico.

El concurso de reina se realizó de forma similar, salvo que las mujeres parecían más modestas y había menos candidatas. Cuando el maestro de ceremonias sostuvo su cabeza sobre una joven muy bonita, hubo silbidos de lobo por parte de varios de los hombres. Una vez más, no se eligió al candidato más atractivo, sino al más popular.

Varios enemigos de la cámara tomaron fotos del rey y la reina.

Me alejé para ver el voleibol, pero un gran grito desde la piscina me hizo volver. Alguien vio a dos mirones en los arbustos junto a la piscina y el Rey Rodolfo y otros tres o cuatro ejemplares de husky los agarraron y los llevaron al claro.

Toda la gente del campamento había acudido al lugar y gritaba y abucheaba a los intrusos. Ambos eran hombres de mediana edad, de rostro afilado y con ropa de ciudad. Estaban claramente asustados.

Rudolph les dio a elegir entre lanzarse a la piscina completamente vestidos o desvestirse voluntariamente e ir solos. Los dos hombres comenzaron a quitarse la ropa, acompañados por los abucheos de la multitud. Sin sus ropas, parecían blancos como la tiza y desnutridos entre los campistas de piel sepia.

Los espectadores se metieron en el borde poco profundo de la piscina y, mirando hacia delante, se pusieron en cuclillas en el agua. Al hacerlo, las burlas se convirtieron en risas. Varios de los nudistas vitorearon y gritaron "¡Attaboy!" y "¡Bien por ti!".

Los dos hombres comenzaron a sonreír tímidamente y al salir fueron rodeados por hombres que les estrecharon la mano. Los hombres encendieron los cigarrillos ofrecidos y se sentaron. Uno de ellos, actuando como portavoz, se disculpaba.

Más tarde, esa misma noche, cuando fui a una de las carpas del Ejército para ver el concierto informal, me sorprendió ver que los mirones seguían presentes, todavía desnudos y con el primer brillo rosado de las quemaduras de sol generalizadas. Se veían perfectamente a gusto.

El espectáculo no fue un triunfo artístico, pero todos parecían disfrutar. Rudolph ha balanceado dos tacos indios con desenfreno. Las dos chicas hicieron su hula cohibido. El viejo y calvo hombre serró su violonchelo. Un grupo de jóvenes probó su música nudista sin éxito evidente.

Hacía calor en la tienda y casi todos estaban desnudos. Dos mujeres desnudas frente a mí cotilleaban sobre la ropa nueva que se habían comprado recientemente.

Cuando salí para entrar en el coche, la pareja de ancianos con el Cadillac llevaba su ropa de lujo. El viejo caballero me llamó.

"Si escribes un artículo sobre el nudismo", dijo, "hay una cita excelente que puedes utilizar: 'la ropa oculta gran parte de tu belleza, pero no oculta lo que no es bello'".

Le di las gracias y corrí a ponerme los pantalones.

Vía Archivo Macleans, editor. Equipo LOS NATURISTAS

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RECORDANDO: FUI A UN CAMPAMENTO NUDISTA II (BRASIL)

 


Hice como los romanos

El sol se había puesto y la mayoría de los mayores se habían puesto camisas o jerseys. Curiosamente, esto aumentó la impresión de desnudez. Me di cuenta de que mi compañero despreciaba esa protección. Cuando lo mencioné, sonrió.

"Si pudiera, iría sin ropa doce meses al año", dijo. "En cualquier caso. Ciertamente no viajé 400 millas para estar todo vendado. "

Mientras charlábamos, un rechoncho y agradable fotógrafo comercial de Portland, Oregón, llamado Mervin, el presidente de la conferencia, se acercó a mí y me sugirió que me dirigiera al pueblo cercano. Se me organizó un alojamiento en un garaje para coches. "Mañana será un día ajetreado", sugirió, "y te aconsejo que estés aquí temprano".

Al día siguiente, a las 9:00 am, volví al campamento, el día era brillante y cálido, esta vez decidido, por el bien de mi historia, a hacer en Roma lo que hacen los romanos. Aparqué el coche, salí, me desnudé lentamente y empecé a caminar hacia la piscina con cubierta al menos temporal.

Estaba en medio del claro cuando oí que me llamaban por mi nombre. Me di la vuelta y vi que varias de las mesas de picnic se habían colocado juntas para formar una mesa de conferencias cerca de la pista de voleibol. Una docena de miembros masculinos de la ejecutiva y la mitad de mujeres estaban en una sesión de trabajo. Me di cuenta, por desgracia, de que me estaba presentando uno de los delegados canadienses. El presidente Mervin se levantó y comenzó a explicar a los demás mi propósito de estar allí.

Adopté una postura con los brazos cruzados sobre el pecho y me di el gusto de parecer segura de mí misma.

"El Sr. Scott ha sido invitado aquí para representar a la revista Maclean's", explicó Mervin. "Las únicas estipulaciones son que no divulgará la ubicación de nuestro campamento y se referirá a los miembros por sus nombres de pila".

Murmuré mis saludos y me senté a escuchar algunos de los órdenes del día que se discutían, todo ello grabado por una secretaria que no llevaba más que un par de pendientes, pero que se las arreglaba para parecer tan eficiente como una secretaria en una junta de accionistas de la RCP.

Entre la correspondencia leída, había cartas que se abrían con "Queridos skinfolks" y terminaban con "Evil yours". Uno de ellos invitaba a los delegados a asistir a una "reunión social realmente anticuada" en un camping de Idaho conocido como Restful Haven. Otro envió un tema para el nudismo que instó a la convención a adoptar. ("¡Ray!" La letra dice: "¿Adivina qué? No llevamos pareo, vamos al campo nudista y somos felices todo el día").

Durante los informes de los clubes externos, uno de los delegados canadienses, un trabajador postal de Vancouver, hizo un resumen bastante pesimista del movimiento en Canadá.

"Seguimos con nueve grupos pequeños en las grandes ciudades", informó, "pero nuestro número de miembros no parece superar los 500". Los tres clubes de la Columbia Británica representan nuestro mejor crecimiento, pero eso puede deberse a que nuestro clima es más adecuado para el nudismo que en el este. "

Cuando se levantó la reunión, un delegado de Vancouver se acercó a mí y me dijo: "El tío Danny quiere conocerte" y empezó a llevarme a uno de los pequeños edificios de la granja. Explicó que el tío Danny es el reverendo Ilsley Boone, de 70 años, de Nueva York, secretario ejecutivo de la American Sunbathing Association y editor de su periódico oficial, Sunshine and Health.

Mientras caminábamos por el claro, mi equilibrio fue sometido a su segunda prueba severa. La belleza más destacada del campamento, una escultural rubia que había sido coronada Miss Nudista en 1948, se acercó corriendo a nosotros.

"Quieren que te marque", dijo. Debí parecer alarmado, o algo así, porque la chica se rió. Luego escribió mi nombre con tinta en mi hombro derecho.

"Ahora eres uno de los nuestros", dijo y salió corriendo.

En el pequeño edificio, encontramos al tío Danny cocinando un almuerzo temprano de salchichas hervidas y chucrut. Es un hombre bajito, de pelo blanco y piel rosada con un gran parecido al Charles Winninger de las películas. Nació en Brooklyn y fue ministro bautista.

El tío Danny nos sirvió vasos de zumo de uva y dijo: "Sí, puede que siga en el ministerio, si no fuera por lo que pasó en 1929. En 1929 fui a Europa de vacaciones, vi lo que hacían con el nudismo, me alineé allí y volví a Nueva York convertido. Y me refiero a "convertido" no en el sentido de las iglesias. Porque, yo era como cualquier otro hombre. Me saqué muchas telarañas de mi cuerpo, sobre el sexo, sobre las mujeres. Encontré una nueva libertad mental, física y espiritual en el nudismo y decidí dedicar mi vida a él. "

Gente guapa al desnudo 

Cuando le pregunté al tío Danny qué es un nudista, me respondió: "Hay todo tipo de nudistas. Los nudistas sociales como este club, los nudistas domésticos o las personas a las que les gusta trabajar en su propia casa con facilidad y libertad, los nudistas individuales como Hemingway, Churchill y Stokowski a los que les gusta hacer su trabajo creativo desnudos, los grupos aislados de, digamos, media docena de personas que van a nadar o a hacer un picnic desnudos... caramba, te sorprendería lo amplio que es este movimiento. "

¿Pero qué pasa con los campamentos organizados como éste?

"Nuestro objetivo es una mente sana en un cuerpo sano", dijo Boone, y tuve la sensación de que lo había dicho muchas veces. "Nuestro objetivo es que el nudismo no sea una simple moda, sino una nueva práctica social. Creemos que el nudismo puede liberar al mundo de la ignorancia sexual y el pudor haciendo que el cuerpo humano sea familiar y aceptado sin erotismo.

"La gente nos pregunta por qué estamos organizados, por qué no practicamos el nudismo como individuos. Bueno señor, nosotros creemos en eso, queremos extenderlo y legalizarlo en lugares públicos, no solo en lugares escondidos como este. "

¿Preconizaba el nudismo principalmente como medida de salud o por su efecto moral?

"¡Los dos!", dijo el tío Danny con una palmada en su muslo desnudo y rosado. "Creemos que el sol y el aire fresco son factores básicos para mantener la salud. Nunca encontrarás un verdadero nudista resfriado. El efecto moral viene después como un descubrimiento, acabando con todo el pudor y la falsa vergüenza. "

En ese momento, la olla de salchichas de Boone se desbordó. Pedí permiso y bajé a la piscina. Había más de 100 personas dentro y fuera.

Me sorprendió comprobar que no tenía la sensación de llamar la atención como el día anterior con mi ropa.

Salí nadando y me senté en la hierba junto a una joven pareja. El marido se presentó como Chuck, un capitán del ejército estadounidense destinado en un puesto cercano, y su mujer, Alma. Su hijo de cuatro años estaba nadando en la piscina. Mencioné algunas de las observaciones del tío Danny y Alma se rió.

"Sin duda son una gran cruzada, ¿no?", dijo. "Si hablas con la mayoría de la gente de aquí, verás que son nudistas casi de la misma manera que otras personas pertenecen a clubes de golf o de tenis. Nos gusta venir aquí un fin de semana para relajarnos y en parte por la sensación de . . bueno... la euforia y la libertad.

"Chuck y yo nos interesamos por la idea cuando ambos estábamos en el ejército en Alemania. Cuando volvimos, intentamos encontrar lugares privados en la playa, pero siempre había gente entrando. Nos enteramos del club y nos unimos".

Dije que no veía mucha diferencia entre llevar un bañador moderno en una playa pública y estar completamente desnudo.

"Todo el mundo lo pregunta", dice Chuck, "la mejor respuesta que conozco es decir: 'No me preguntes por qué debo andar desnudo'. Pregúntate por qué no lo haces. A decir verdad, nunca voy a una playa pública sin sentir asco. En nuestra opinión, una mujer con uno de esos trajes de baño modernos es indecente. "

Se unió a nosotros Flora, esposa del delegado de Vancouver, una mujer pequeña y vivaz.

Mirones en el cielo

"Lo que me atrae es el efecto sobre los niños", dijo. "Sabes, lo mantenemos en secreto para la mayoría de nuestros amigos. No es que nos avergoncemos de ello. Es que el nudismo es algo que la gente no puede entender si no lo prueba por sí misma.

"Hace unas semanas, nuestra hija de 13 años, Fay, llegó a casa del colegio y dijo que algunos de sus amigos habían oído que iba a un campamento nudista. Le preguntaron si haría dibujos del cuerpo masculino. ¿No tenían ningún concepto de eso? Creo que es una pena. "

Le pregunté a Flora cómo se había unido al movimiento.

"Oh, Ray, mi marido, llevaba muchos años interesado en ello y solía visitar un campamento con regularidad", dijo. "Me horrorizó la idea y tuvimos una confrontación directa al respecto. Me pidió que me fuera con él un fin de semana, sabiendo que se echaría atrás si no lo aprobaba.

"Créeme, tuve que quitarme 30 años de inhibiciones esa primera mañana. Creo que fueron los peores 10 minutos de mi vida. Pero me convertí allí mismo. "

Me miró interrogativamente. "No es tan difícil, ¿verdad?"

"Ahora no", acepté, "pero puedo pensarlo así después".


CONTINUARÁ...

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RECORDANDO: FUI A UN CAMPAMENTO NUDISTA I (BRASIL)

 


Artículo escrito en 1949 por el columnista Jack Scott. Con la ropa puesta en el Campamento Forestia, el columnista Scott estaba preocupado. Al día siguiente, dejó a un lado su ropa y su preocupación, y descubrió que los nudistas son gente corriente.

A pocos kilómetros al sur de Seattle (Washington), al final de la tarde de un luminoso día de verano, desvié mi coche de la autopista principal por una carretera secundaria y continué 11 kilómetros, según las indicaciones, hasta llegar al granero rojo. Cien metros más adelante, llegué a un camino áspero y recién cavado que se adentraba en el bosque de una pequeña montaña.

Había una barrera en la carretera y un cartel en letras gruesas: "¡Propiedad privada! No entren". Quité la barrera y subí entre los árboles de hoja perenne en marcha lenta.

Era una tarea nueva para mí y, francamente, me ponía nerviosa. Al final de esta carretera, en la ladera de la montaña, había un campamento nudista de 250 "tomadores de sol" canadienses y estadounidenses reunidos aquí para la cuarta conferencia anual de tomadores de sol del noroeste. Sería el único forastero con 35 años de vida convencional.

Cada pocos metros, había carteles de "No pasar" y "Propiedad privada" clavados en los pinos. El camino subía unos doscientos metros de forma abrupta a través del bosque. Luego hubo un giro en zig-zag en Hharp y mi coche salió a un claro. Un cartel me decía "Bienvenido al campamento de Forestia".

Aparté los ojos de la vista de varias docenas de hombres y mujeres desnudos, sobre todo porque observaban mi llegada con curiosidad. No quería dar la impresión de que estaba mirando. Pero en ese momento era la única mirada que tenía sobre mí.

¡Ping! Se ha perdido mi equilibrio

Un hombre enorme con las piernas torcidas, un hombre de pecho de barril cubierto de pelo gris y con estrellas tatuadas en los hombros se acercó con la sonrisa que llevan todos los recepcionistas. Estaba bronceado del color de la caoba y desnudo salvo por las zapatillas y los calcetines. Tuve tiempo de fijarme en que llevaba un paquete de cigarrillos metido en lo alto de los calcetines; eso aclaró una de las pequeñas preguntas que esperaba responder.

Se presentó como Rudolph, presidente del Club de Seattle, anfitrión de la convención, e intercambiamos algunos comentarios sobre el espléndido clima.

"¿Quieres quitarte la ropa ahora o después?", preguntó. Le expliqué que yo era el invitado especial, no un nudista, y no uno de la multitud. "Bueno, pronto serás uno de los nuestros", me aseguró.

Rudolph me llevó por el camino hasta donde una mujer de mediana edad, con sólo un pañuelo en la cabeza, estaba de pie junto a una mesa de juego etiquetada como "mesa de registro"

Había intentado mantener un aire de aplomo y, al mismo tiempo, obtener algunas "primeras impresiones". A medida que nos acercábamos, me di cuenta de que mis primeros pensamientos dispersos se referían a la cicatriz de apendicitis de la señora.

Me saludó cordialmente y me preguntó si tenía la carta de mi esposa. Una de las estipulaciones era que si iba solo, llevaría una carta de mi mujer dando su "aprobación y consentimiento". Presenté esta carta y firmé un formulario en el que se indicaba que no tenía cámaras (las cámaras se permiten, según supe después, sólo si los sujetos fotografiados dan su permiso y los negativos son inspeccionados por un miembro del club).

La mujer de la mesa de juego me entregó entonces un pequeño folleto azul con las normas y los objetivos de Fraternity Snoqualmie, el nombre del club de propiedad cooperativa de Seattle.

Una joven extremadamente bella y desnuda se acercó para hablar con Rudolph y, para disimular mi confusión, fingí que leía el panfleto.

Mencionaba que era necesario un código de moral y ética "para obtener una total seguridad y tranquilidad para todos los miembros". Las normas incluían advertencias sobre "el interés indebido por el sexo opuesto" y "las acciones demasiado demostrativas o la familiaridad indebida con el otro". Las acciones de divorcio y las separaciones serían causa de suspensión indefinida. No se permiten historias obscenas. No hay lenguaje profano u obsceno. No hay bebidas alcohólicas. No se admiten perros.

Estaba estudiando esto cuando un hombre se acercó a la mesa y me llamó por mi nombre. No lo reconocí por un momento sin su ropa. Resultó ser Don, el presidente de la Asociación Canadiense de Baños de Sol, cuyos miembros celebraron su propia convención en el valle de Fraser a finales de agosto.

Don es un hombre de unos 48 años, residente conocido y respetado en una de las islas del Golfo de la Columbia Británica, donde su "afición" sin duda asustaría a muchos de los expatriados británicos que son sus vecinos. Estaba todo bronceado y parecía mucho más joven que con un traje silencioso agujereado.

Don me preguntó si quería conocer primero a los ejecutivos o dar una vuelta. Sugerí que camináramos.

Cuando nos dimos la vuelta para alejarnos, una pequeña avioneta deportiva atravesó el claro, a no más de cinco metros por encima de las copas de los árboles. "Es del campo cercano", explicó Rudolph con ironía. "He oído que están cobrando a los pasajeros 5 dólares por viaje para echarnos un vistazo a los locos. ¡Mirones aéreos! "

Me sorprendió la reacción de la gente que nos rodeaba. Esperaba que corrieran a esconderse. En cambio, miraron la avioneta con divertida indiferencia y uno o dos saludaron al piloto, que les devolvió el saludo alegremente.

Mientras caminábamos, empecé a orientarme. El claro es el emplazamiento de una antigua granja en una pequeña orilla de la montaña, una trampa de sol expuesta al sur. Está completamente rodeado por una segunda vegetación boscosa y parecía un lugar aislado perfecto para una colonia nudista o la destilería de alcohol ilegal que operaba aquí en los días de la prohibición.

En el extremo superior de la propiedad había un huerto de cerezos. A partir de ahí, el terreno se inclina, en parte con hierba, hasta llegar a un gran y atractivo estanque formado por un arroyo embalsado. Había dos pequeños edificios de la granja, relucientes con pintura blanca nueva. Bajo una arboleda de abetos había mesas de picnic, y más allá varios columpios para niños, una pista de herradura, pistas de voleibol y bádminton.

Desnudo con un violonchelo

Este detalle geográfico es más fácil de describir que la actividad que se desarrolla en su cara.

Mirara donde mirara, había hombres, mujeres y niños desnudos de todas las edades, formas y tamaños trabajando y jugando bajo el cálido sol de la tarde.

Mientras caminábamos por el huerto, dos adolescentes regordetas nos saludaron desde las ramas superiores y nos lanzaron un puñado de cerezas.

A la sombra de un árbol, una mujer que imaginé de más de 70 años estaba sentada tejiendo algo, concentrándose intensamente en sus agujas. No llevaba más que un incongruente casco de médula.

En las laderas cubiertas de hierba, varios grupos familiares están tumbados en mantas, tomando el sol.

Un grupo mixto de jóvenes más atléticos jugaba ruidosamente al voleibol.

Un señor mayor y calvo pasó por delante de nosotros llevando un maltrecho violonchelo bajo el brazo y con un aspecto que nunca se podría soñar después de tantos bocadillos de queso de pimiento.

La mayor parte de la actividad giraba en torno a la piscina, donde todos los niños se subían a los columpios o chapoteaban en el agua fría, sin prestar la menor atención a los mayores. Se parecía a esas agradables escenas tituladas "La vieja piscina", salvo que aquí había chicos y chicas, todos ellos bronceados por el sol.

Al otro lado de la piscina había un conocido artista de Vancouver, casi la última persona, excepto yo, que esperaba que apareciera en un campamento nudista. Estaba ante su caballete, tan desnudo como la joven dorada que posaba para él. Don y yo nos acercamos y le observamos trabajar, pero mis ojos no dejaban de dirigirse a la pendiente abierta del camping.

Cada pocos minutos, un nuevo coche se detenía al llegar los delegados. Una vieja y destartalada camioneta Ford fue seguida unos momentos después por un gran Cadillac negro. Observé cómo una pareja de ancianos de aspecto adinerado se bajaba y empezaba a desvestirse tranquilamente, eliminando las pruebas del éxito financiero. Todo el mundo se desnudaba plácidamente de esta manera tan abierta y, a menudo, su primer acto era dirigirse a la piscina para darse un rápido chapuzón.

En el perímetro del claro había coches aparcados y varios remolques de aluminio con las matrículas de Columbia Británica, Alberta, Washington, Oregón e Idaho, que se incluyen en esta particular "conferencia".

Había varias tiendas pequeñas montadas y varias mujeres se agrupaban alrededor de una estufa exterior preparando la cena. En el huerto había dos grandes tiendas de campaña del ejército estadounidense, que, según explicó Don, se utilizaban como dormitorios comunitarios. Junto a uno de ellos, dos atractivas chicas con faldas de hierba practicaban una hulahula que pensaban interpretar en un concierto la noche siguiente.

Esperaba poder describir a alguna persona típica. Por fuera, no había nada que respondiera a esa descripción. Había señores gordos que parecían hombres de negocios normales, señoras mayores con el pelo blanco, jóvenes musculosos. La única similitud era que ninguno mostraba la más mínima evidencia de autoconciencia. Tampoco había ninguna evidencia aparente de un exceso de despreocupación que yo había anticipado.


CONTINUARÁ...

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HUMOR NATURISTA: REGLAS QUE NO SE RESPETAN EN EL MAR (BÉLGICA)


¡Qué vergüenza!

¡Esta playa debería mantenerse decente para el disfrute de todos!

Nosotros al menos...

...¡seguimos las reglas!


En el mar se cumplen muy poco las normas: mucha gente en los diques, mucha en el agua (aunque esté prohibido) y pocas máscaras. Las cosas podrían cambiar el 1 de julio con la llegada de los comisarios. En cuanto a la playa nudista de Bredene, volverá a ser una playa "tradicional" para permitir que el mayor número posible de personas disfrute de la playa respetando las medidas de distancia social.

 https://www.humeurs.be/2020/06/les-regles-a-la-mer/

ARTE Y BELLEZA: SILLA PLEGABLE DE PLAYA

 


Silla de playa plegable de tela y estructura de madera. Asiento individual cuya finalidad es servir de asiento a una persona. 

Al ser plegables y ligeras es perfectamente para la playa o camping. Además la silla de playa se puede ajustar en tres configuraciones reclinables para un confort único. Sobresaliendo la tela impermeable de poliéster 100% para mayor comodidad plegable para una fácil portatibilidad.

Las sillas pueden ser elaboradas con diferentes materiales, madera, hierro, forja, plástico o una combinación de varios de ellos.